Julissa Berríos

Régimen de Ortega–Murillo continúa violando derechos humanos

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Esta mañana representantes de la organización “Defensores del Pueblo”, acompañaron dos denuncias públicas acerca de abusos que continúa realizando el gobierno en contra de manifestantes cívicos.

La primera denuncia la interpuso la mamá del preso político Edward Lacayo, conocido como “La loba feroz” quien fue recientemente trasladado a la celda de máxima seguridad número 300. Lacayo fue detenido en los enfrentamientos ocurridos en Monimbó de la ciudad de Masaya, como ya se ha denunciado, el régimen les imputa delitos comunes, y a Lacayo le acusan de tráfico de estupefacientes.

Con evidente zozobra Estela Rodríguez, madre de Edward, relató los atropellos que recibe su hijo en la cárcel a diario, como la confiscación de alimentos y de la vestimenta, y frecuentes golpizas, son parte del trato inhumano que recibe este autoconvocado junto al resto de encarcelados políticos que aún esperan su libertad.

La otra denuncia presentada en la rueda de prensa fue por la autoconvocada  Flor de María Ramírez, quien ha sido víctima de asedio permanente a causa de su participación en las manifestaciones cívicas. Ramírez expresó su descontento ante las acusaciones de ser la líder de un grupo de jóvenes que frecuentemente protestan en las afueras de la Catedral Metropolitana de Managua. Como medida de seguridad, Flor de María dejó su casa de habitación debido a que el asedio hacia su persona no ha dejado de amedrentarla. 

El doctor Julio Montenegro, abogado defensor de derechos humanos, hizo acompañamiento a las dos denunciantes, expresando que no sólo este tipo de atropellos está realizando el régimen, sino que también continúan las detenciones arbitrarias a civiles.   

Como se recordará el secuestro de civiles ha sido una práctica constante del régimen Ortega-Murillo, mediante la policía y los paramilitares.

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