Desafiar el machismo en las calles

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Por Duyerling Ríos y Judit Abarca

En El Viejo, el segundo municipio más poblado de Chinandega, es domingo 13 de julio y el calor agobia en la plenitud de las nueve de esta mañana. Un grupo de personas, mujeres la mayoría, se concentran en la Casa de la Mujer. Hacen fila "india". Visten de negro. El redoble de tambores anuncia el comienzo de la “Caminata del silencio”, convocada por el Grupo de Mujeres Crecer, en rechazo a los asesinatos de mujeres.

Avanzan lentamente y en silencio, sólo el redoble retumba. Unas cargan cruces negras, otras rótulos en los que se lee “Cuidado el machismo mata”, “Ni una mujer menos, ni una mujer más, “El Estado agresor deja libre al violador”, “Violento y controlador, no merece mi amor”. Cuelgan de sus cuellos carteles con nombres, edad y procedencia de las cuarenta y ocho mujeres asesinadas en Nicaragua en el primer semestre del 2014. Sí, así de cruda y descomunal es la estadística... aunque la Policía Nacional lo minimice.

Santos Montalván encabeza la caminata. Porta una foto de su hija Xiomara Francisca Montalván, de El Viejo, de 25 años, asesinada por Jorge René Velásquez, el diez de julio del presente año. Durante la caminata se escuchan murmullos. Puertas y ventanas de las casas se abren. Miradas curiosas. Niñas y niños ríen. Hombres que sonríen tímidamente y bajan la mirada, otros miran fijamente.

Basta conversar con habitantes de este lugar, para percibir la conmoción que el asesinato de Xiomara ha provocado. “A los hombres de este municipio les decimos que los cuerpos de las mujeres no son suyos, son nuestros”, grita una joven desde un megáfono. “Eso es muy cierto”, grita indignada una señora desde la ventana de su casa.

La caminata se detiene frente a la Policía. Rosario Balmaceda, del Grupo de Mujeres Crecer, denuncia: “48 femicidios y no 18, actúen de forma inmediata ante las denuncias de violencia. Queremos un funcionamiento efectivo de la Comisaria de la Mujer”.

La segunda estación, frente a la casa cural: “A todas las iglesia […] de este municipio, a sus fieles, les decimos que no justifiquen la violencia en nombre del amor, a dios no le agrada ningún tipo de violencia, cualquier forma de violencia ofende a dios. Las mujeres no tenemos por qué aguantar a ningún hombre violento, como si fuera nuestra cruz”, expresa a todo pulmón Milagros Romero, del Grupo de Mujeres Crecer.

A las once de la mañana hemos recorrido las principales calles del municipio. A Santos Montalván le entra valor y expulsa con palabras la carga incómoda que le carcome. Pero no puede contenerse. Llora a su hija. Otra la acompaña con sollozos, como queriendo decirle algo. Un nudo en la garganta impide a varias seguir gritando consignas. Estamos consternadas.

En la calle principal -el mercado- algunas y algunos comerciantes se suman. Repiten “cárcel para los asesinos”, otras gritan “no más violencia”.  Otras personas dejan sus negocios por un instante y salen a observar. Quienes andan en bicicleta se detienen y permiten el paso por asombro, compartir la indignación o admiración por la lucha de las mujeres. Aprovechan para tomar fotos. 

Después de la caminata. Forman un círculo y leen uno a uno los nombres de las asesinadas: Xiomara Montalván, Raymunda Rocha, Dominga Salmerón, María Cristina Rosales, Rosa Rodríguez, Ada Julia Morán, Hermelinda Reyes, Rosibel Pérez, María Elda Lacayo, Vivian Flores, Migdalia Espinales, Cándida Zamora, Gloria Flores, María Elena Díaz, Francisca Altamirano, Martha Valle, Karen Colclough, Ángela Ortega, Brenda Maxuel Mora, Zenaida García, Rosa Argentina Reyes, Aryeris Artola, Fanny Altamirano, Esperanza Reyes, Johana González, Leonza Gómez, Sandy Hernández, Elsis Bermúdez, Rosibel Guerrero, Mileydi Campos, Nicasia Salgado, María Valverde, Ligia Fernanda Arce, Heidy Reyes, Mariela López, Yessenia Soza, Sayda Pineda, Alba Luz García, Karla Villagra, Silvia Sánchez, Aracelly Zamora, María Janeannette Zamora, Martha Reyes, Consuelo Zeledón, Kenelin Urbina, Rosario López y Francisca Suárez. “Todas con nombres, todas con historias, ni una muerta más”, coreaban luego de cada nombre.

Las jóvenes del Grupo Crecer, preocupadas por la ola de femicidios que afecta a las nicaragüenses, exigen a la ciudadanía que reaccione frente a cualquier acto de violencia, se solidaricen con las mujeres que están en esta situación y no justifiquen a los agresores, aunque sean de su familia. A la Policía le demandan no minimizar la gravedad de la situación y al Estado, que destine mayores recursos para la aplicación de la Ley Integral contra la Violencia (Ley 779).  

Desafiar la cultura machista no es fácil. Más aún en municipios pequeños, rurales, con creencias impuestas. Las mujeres de El Viejo y su activismo, muestran que es posible. Señalan que se hace necesaria otra cultura, y que no haya más asesinadas. ¡No hay que esperar que mañana lleguemos a 58, gritaban!

Ver registro de fotos: https://www.flickr.com/photos/67573896@N05/sets/72157645284211390/

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