Comunidad nicaragüense exige al gobierno español una política activa hacia el conflicto nicaragüense

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Por Tamara Morales

Allí no se rinde nadie, aquí tampoco queremos ni debemos rendirnos. No nos rendimos, ni rendiremos¡Por la solidaridad internacionalista, apoyemos la lucha del pueblo nicaragüense por su libertad!

En el acto del 12 de enero en Plaza Colón en Madrid, España, organizado por la comunidad autoconvocada nicaragüense y española, en solidaridad con la lucha del pueblo nicaragüense, Juliana García Salinero, vicepresidenta de la Asociación Nicaragua Libre, compuesta por nicaragüenses y españoles, leyó el comunicado central de la actividad donde se preguntó si el gobierno español no debería replantearse y cambiar radicalmente sus relaciones diplomáticas con el Gobierno de Nicaragua, después de mencionar los resultados del informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

García destacó que los eventos narrados en el informe son representativos de las formas y la intensidad de la violencia en el período que abarcaba el mandato del GIEI. El Estado de Nicaragua concibió un plan para asesinar y causar el mayor daño a todas las personas que hicieron uso de su legítimo derecho a las protestas frente a la violencia que la policía y grupos de paramilitares ejercían en contra de la población. En otras palabras, que “el Estado encabezado por Ortega, en vez de asegurar la vida y los derechos de las personas, fue y sigue siendo su principal amenaza”, manifestó.

Mientras los asistentes escuchaban la intervención, la española dijo que el Gobierno de Nicaragua ha dado muestras sobradas que no debe ser tratado como un par de los gobiernos democráticos del mundo. “Estos no pueden mantenerse indiferentes ante un plan de represión sistemática que se sigue ejecutando todos los días, como lo demuestran los más de 600 presos y presas políticas, los más de 50,000 exiliados, los miles de despedidos de sus puestos de trabajo por no sumarse a la represión, los medios de comunicación clausurados y a los periodistas presos por el delito de no callar”.

Por lo tanto, instó y exigió al gobierno de España la puesta en práctica de una política activa hacia el conflicto nicaragüense que transmita un mensaje crítico inequívoco a la dictadura Orteguista, porque como lo señaló el hoy ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Rafael Solís, en Nicaragua, Ortega ha impuesto un estado de terror.

 

Señala que si el gobierno de España cree que el conflicto se resolverá por el agotamiento del pueblo o por la capacidad represiva del régimen, será cómplice por omisión de la postración de los nicaragüenses o del escalamiento de la crisis a niveles no deseados. Cree firmemente que "no se puede seguir esperando pasos constructivos hacia una salida política de quien anula todos los dias nuevas parcelas de la libertad".

Planteó que el gobierno debe facilitar el asilo a las personas nicaragüenses que huyen del horror; no dejar solo al pueblo nicaragüense, porque “si lo ponemos a escoger entre la paz de los esclavos y la paz con libertad, los y las nicaragüenses apostarán por la libertad como lo han demostrado tantas veces a lo largo de su historia. Entre la sumisión y la libertad, queremos un gobierno español que esté al lado de una Nicaragua libre y democrática”, enfatizó.

Al inicio de su intervención agradeció a todas las personas que asistieron de diversos puntos cardinales del mapa español por haber llegado a compartir tristezas, indignación, rabia y esperanza, en forma de palabras, música y bailes, “la esperanza en que la situación cambie es lo que más tenemos y debemos tener. Estar juntos y juntas siempre da más calorcito y en estos momentos necesitamos calor, particularmente los y las compas nicas que han tenido que salir de su país, dejar familias, amigos, afectos, trabajos, recursos materiales, y venir al nuestro en una situación de profunda vulnerabilidad”.


 

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