La tarea de la juventud es democratizar Nicaragua

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“A nosotros nos toca democratizar este país”. “Estamos ante el surgimiento de una generación consciente y comprometida”. “El pueblo hará justicia”. “Queremos una sociedad donde se respeten los derechos humamos”. Son frases expresadas durante la “Mesa temática: Juventud nicaragüense y restablecimiento de la institucionalidad democrática en Nicaragua”. Los nombres de quienes las dijeron son irrelevantes, como manifestaron varias personas participantes.

El evento fue emotivo. Lágrimas, llantos y nudos en la garganta al escuchar los testimonios del público o de algún panelista sobre cómo vivieron la masacre de abril, perpetrada por grupos paramilitares del Gobierno de Nicaragua. También hubo explosiones de risas y aplausos al recordar frases y memes, que para muchas personas, han sido una ruta de escape en medio del dolor y la incertidumbre.  

En el panel se destacó la activa participación de movimientos juveniles en las protestas por la justicia y la democratización de Nicaragua. El descontento expresado en las calles se corresponde con los resultados de dos encuestas realizado por uno de los grupos de jóvenes.

Las y los jóvenes expresaron que la organización ha sido trascendente, han juntado diversas capacidades profesionales para fortalecer la lucha. “Todo mundo estaba en pequeños focos haciendo liderazgo comunitario, se logró conformar el grupo, crear representatividad, porque no queremos reproducir el caudillismo”. Otros han aportado facilitando información, atrincherados en las universidades y en el diálogo nacional.

Las metas son claras, lograr la democratización de Nicaragua, construir un país donde se respeten la libertad de expresión, el debate crítico y los derechos humanos. “Tenemos que programarnos para una sociedad democrática, para no permitir el caudillismo”.  

Está en marcha la revolución del pensamiento juvenil, donde las mujeres están llevando la batuta y no tienen miedo, a pesar de los ataques por Facebook e intentos de incriminarlas o descalificarlas como vandálicas, revoltosas. “Hemos visto ataques protagonizados por personas del FSLN, que viven a dos cuadras de nuestra casa, y verlos atacar genera enojo”, dijo una de las participantes.

Los jóvenes manifestaron hicieron hincapié en que no quieren guerra y que su lucha es pacifica, se trata de una revolución ciudadana.  “No tengo idea de qué es una guerra, sólo sé que trae tristeza y destruye un país. Cuando comencé a tener entendimiento supe que Ortega solo vela por sus intereses. Hemos llegado a un punto de que ya estamos hartos de todo esto. No podemos estar divididos, debemos juntar movimientos porque a nosotros nos va a tocar democratizar este país”, opinó otro joven.

Nicaragua vive actualmente en la incertidumbre, en medio del caos, describió otro panelista. “Hay gente que de repente aparece muerta, nos estamos enfrentando a una situación crítica. Necesitamos reencontrarnos, darnos un abrazo y palabras de aliento. Estamos ante el resurgimiento de una generación consciente y comprometida. No que no, sí que sí, ya volvimos a salir. La patria vive, hoy más que nunca, la lucha sigue”.

La demanda de justicia estuvo presente en el planteamiento de jóvenes. “El pueblo va a hacer justicia. Nos encontramos ante crímenes de lesa humanidad”.  

Un joven que ha estado atrincherado en una universidad de Managua llamó a quienes participaron en el evento a saturar las redes sociales con mensajes de motivación para las y los universitarios que están luchando y a poner sus capacidades al servicio de la libertad de Nicaragua. “Si me muero hoy, me muero feliz, porque hice algo por la libertad de este país. No se rindan que viva Nicaragua”.

Martha Cabrera, experta en liderazgo social, compartió algunos desafíos para la construcción de un nuevo país. En primer lugar, se debe visualizar el país que se quiere, donde impere el Estado de Derecho. En segundo lugar, construir las capacidades que este nuevo país requiere, un liderazgo democrático, no autoritario, un liderazgo transformador, con ética. En tercer lugar, tener claridad que la sostenibilidad de todo proceso pasa por tener clara la carta de navegación, cuál es el proyecto a construir y donde tienen que caber todos los talentos. El proyecto institucional es la carta de navegación, pero necesita de una tripulación comprometida, capaz de innovar y mantener la unidad en la diversidad, dijo Cabrera.

Todo ello, agregó cabrera, lleva a la urgencia de crear una nueva cultura política, una profunda transformación cultural. “El machismo y la desigualdad se sustentan en una cultura de creencias”.

También urge atender las emociones. “Necesitamos hablar porque tenemos las historias atoradas en la garganta. Hagamos micro política, espacios donde una se apoya con la otra persona. Hay que propiciar el hablar, las emociones regulan el funcionamiento de nuestro cuerpo, y las tenemos súper revueltas, y con razón, porque han sido bastantes en tan poco tiempo”.  

La mesa temática también propició un intercambio con representantes de la sociedad civil que fueron convocadas al diálogo nacional por la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

Azahalea Solís, una de las representantes de la Sociedad Civil en el Diálogo Nacional, recordó a Irving Dávila, Fernando Cardenal y Vidaluz Meneses como personas que creían en la fuerza de la juventud como agentes de cambio.  

Solís dijo que Nicaragua vive la inauguración de una nueva cultura política y remarcó la necesidad de “seguir aguantando la pesadez del diálogo porque el gobierno quiere que seamos nosotros que lo rompamos”.

La constitucionalista manifestó que la sociedad civil ha tenido la capacidad de plantear en la mesa del diálogo lo que la calle está diciendo. “La calle está demandando un comportamiento ético, no negociar la sangre de los caídos, la agenda ha sido clara en demandar justicia y la democratización de Nicaragua”.  

Por su parte, Ernesto Medina, Rector de la Universidad Americana (UAM) dijo que entre la sociedad civil hubo coincidencia que en el nuevo país a construir “no hay lugar para ellos” (para los responsables de los crímenes). La agenda del diálogo ha sido la demanda de justicia e iniciar un proceso de restablecimiento de una democracia real y los jóvenes deben llevar la voz cantante.

Medina compartió que a diario recibe amenazas de todo tipo, y naturalmente, su familia se preocupa, lo cual ha sido motivo de conversación. “Cuando muera, quiero que recuerden al Ernesto Medina que está viviendo estos días. Libre, feliz, he sentido que he vuelto a ser joven. No quiero que recuerden a un Ernesto amargado. Todavía tengo mucho que dar a Nicaragua”.

Medina cree todavía en una oportunidad para el diálogo “porque este país no puede pasar por un nuevo derramamiento de sangre. También es necesario, agregó, llevar la lucha a otro nivel; con más organización, planificación y una caracterización de quién es el contrincante y cuál es la estructura de poder que lo sostiene”.   

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