Llamado al buen manejo agroecológico y a diversificar la semilla criolla

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Blanca Victoria Landeros, pequeña productora agroecológica de la comunidad de La Grecia, en Chinandega, dedica su vida a hacer brotar de la tierra el alimento en cantidad y calidad, que su familia necesita para el consumo diario y para la comercialización.

Acompañada de un grupo de mujeres que conforman la Cooperativa Multisectorial Mujer Ejemplar, de la que es presidenta, Blanca menciona que en Nicaragua el acceso y propiedad de tierra para las mujeres, es aun muy bajo; pero con base en su experiencia, describe la importancia de la participación de las mujeres en la producción.

“Las mujeres todavía no son dueñas de la tierra, pero en nuestro caso, hemos promovido el trabajo del campo con prácticas agroecológicas, lo que ha involucrado a toda la familia”, afirmó.

En el ciclo productivo anterior Blanca logró producir un promedio de dieciocho quintales de frijoles por manzana, contra los siete quintales por manzana de quienes cultivaron utilizando agroquímicos y hasta semilla mejorada. En el cultivo de sorgo obtuvo un promedio de cincuenta quintales por manzana, 20 ó 25 por encima de personas que no implementan prácticas agroecológicas.

La experiencia de Blanca y sus compañeras, es una de las más de 200 experiencias que se conocieron este martes 20 de febrero, en la Universidad Centroamericana, en  el Foro Nacional: Transgénicos un riesgo para la agricultura en Nicaragua. En el evento se alertó a la ciudadanía nicaragüense de los riesgos del uso de semillas transgénicas frente la seguridad alimentaria y nutricional; y del uso de prácticas agroecológicas para hacer frente a las nuevas condiciones para la agricultura, a consecuencia del cambio climático.

Por su parte, Denis Melendez de la Mesa Nacional de Gestión de Riesgo (MNGR), señaló la importancia que las personas conozcan los efectos adversos que se derivan del uso de transgénicos. “Es un mito que los transgénicos resisten el cambio climático, mas bien alteran el equilibrio ecológico.  Es decir, es la semilla criolla es la que tiene la capacidad de resistir el cambio climático y en este foro han asistido diversas experiencias que así lo certifican”, explicó.

En Nicaragua, unas 35 mil familias se dedican a producir alimentos con base en semillas criollas y existen registrados 416 bancos comunitarios de estas semillas.

A la fecha se registran 135 variedades criollas de maíz, 147 de frijol común, 31 de otros tipos de leguminosas o frijoles comestibles, 39 tipos de sorgo y millón, 16 variedades de arroz, tres tipo de trigo harinero del pan, entre otra gran variedad de plantas y hortalizas. “Esta diversidad, debe generar conciencia del valor genético local de la semilla criolla del país, lo cual nos dice que el uso de transgénicos no tiene cabida. La clave está en el manejo agroecológico y procurar la diversificación de las semillas”, explicó en el evento el especialista en agroecología, Andreu Pol.

Nicaragua con potencial en la producción, aunque deficitaria

Para Luis Orlando Valverde, pequeño agricultor agroecológico, y uno de los fundadores del Movimiento de Agricultores y Agricultoras Agroecológico y Orgánicos de Nicaragua (MAONIC), el país tiene el potencial para producir alimentos de manera completa y tener excedentes diversificados, inclusive para hacer “mayores exportaciones”. Sin embargo, el país no produce lo suficiente, explica. “Somos deficitarios en algunos productos como el arroz. Y si nos vamos al tema de las hortalizas o la cebolla que calentó la agenda en estos días, nos damos cuenta que el país ha priorizado su política económica, la inversión extranjera enfocada en el monocultivo y a la exportación; son negocios rentables temporalmente, pero que no son rentables para la estabilidad y desarrollo sostenible del país largo y mediano plazo”.

A juicio de Valverde, existen contradicciones en el discurso gubernamental, repiten una consigna “para mí preciosa”como vivir sano, limpio, bonito y bien, que no se corresponde con la autorización de entrada de agroquímicos, incluso prohibidos a nivel internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS).  

“Yo creo que se puede destinar capital que se invierte en importar agroquímicos -incluso vegetales para la alimentación- hasta por 400 ó 350 millones de dólares anuales, en producir una oferta de calidad para exportar y una oferta de más calidad y diversidad para mejorar la salud del pueblo nicaragüense”, puntualizó el productor.

Pese a que en 2009 Nicaragua aprobó la Ley 705, sobre Prevención de Riesgos Provenientes de Organismos Vivos Modificados por Medio de Biotecnología Molecular, en el cual se prohíbe la implementación de transgénicos, se ha escuchado de procesos experimentales, mencionó Denis Melendez, sin dar mayores detalles.

Al final del foro se firmó un documento dirigido a la ciudadanía y al gobierno de Nicaragua, donde se exponen las razones para prohibir los cultivos transgénicos en Nicaragua. Entre algunos de los puntos advierten que las semilla transgénica se mezclará con la criolla, causando erosión genética irreversible, lo cual derivará en la violación de derechos de las y los productores y consumidores y por tanto perjudicará el desarrollo económico.

El documento además plantea una cadena de acontecimientos que abarca desde el control de las semillas a manos de empresas, la contaminación de aguas y suelos por el uso de agroquímicos y violaciones al marco legal contenido en la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, Ley de Medio Ambiente y Recursos Naturales y al Plan Nacional de Desarrollo Humano.

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