Resiste la libertad de prensa en León

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Eran las 9:30 de la mañana del miércoles 31 de enero. Los guardas del complejo judicial de la ciudad de León tenían orden de no dejar pasar a periodistas interesados en el caso de Pedro Altamirano. La situación era tensa y deprimente para Pedro, quien caminaba casi en círculos, esperando el llamado al tribunal.

Al menos unas veinte personas entre familiares, amistades y periodistas, a quienes la seguridad del local no tuvo de otra más que dejarlos ingresar, se unieron al caminar de Pedro, el periodista; quien no sólo se representaba así mismo, también simbolizaba el derecho a la libertad de informar y servir a su comunidad bajo la noble labor periodística, comentó Gonzalo Carrión, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh. “Si te fijás bien, en este juicio, el banquillo del acusado no estaría ocupado por Pedro, es una cosa simbólica, es la misma libertad de prensa la que se juega el pellejo en este proceso”, agregó.

Tras cinco horas de alegatos, la jueza Ligia Marín dio a conocer su veredicto, el cual por no encontrar suficiente soporte de las evidencias en la acusación, falló de no culpabilidad, en favor del periodista Pedro Altamirano.

El 18 de noviembre de 2017, Pedro Altamirano había publicado en sus redes sociales la denuncia del joven Reynaldo Castillo, quien acusó a su exempleador Isidro Urroz, propietario de Mini Ferretería Urroz, por incumplimiento de la ley laboral. El Ministerio del Trabajo le dio la razón al trabajador Castillo, pero el ferretero emprendió un proceso contra el periodista. Este miércoles Urroz volvió a perder otro caso y por ahora, debe enfrentar la resistencia de la libertad de prensa en León.

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