Cenidh denuncia muerte de campesino

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El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) envió carta al Jefe del Ejército de Nicaragua, a la Directora de la Policía Nacional y la Fiscal General de la República,  exponiendo la grave denuncia de muerte violenta del señor Marco Antonio García Joya, de 30 años edad. García Joya, campesino de la comunidad Avión Quemado en el departamento de Jinotega, en el Norte del país, murió a manos de un grupo de oficiales del Ejército Nacional, el 29 junio recién pasado, se lee en la denuncia.

La acusación ante el Cenidh la presentó Cora López García, ex pareja de García Joya, el 11 de septiembre acompañada de su padre. Cora detalló los hechos ocurridos en la madrugada de ese día, destacando que la acción de los militares fue presenciada por sus hijos, Gerald de doce y Yeril de siete años.

Los ocho militares que conformaban el grupo, no respetaron la vida de Marco pese a sus súplicas y a que se había entregado. Le dispararon cuatro veces en una esquina de la habitación donde dormía minutos antes, según su esposa. A Gerald, el hijo mayor, le rasgaron su camisa, en uno de los últimos disparos. Ella fue sacada a empujones de la vivienda, luego que los militares descubrieran la pistola que había puesto en una tabla (trozo de madera); y aprovechó la situación para correr hasta la iglesia más cercana.

El grupo de militares estuvo en la comunidad hasta horas del mediodía, señala en su denuncia Cora, quien agrega que al retirarse se llevaron consigo dos vacas por parir, dos vaquillas y una yegua, de las que la familia tenía sus documentos legales. A los militares no les importó el cuerpo acribillado a balazos, ya que elaboraron comida en la misma vivienda, sin permitir que las y los comunitarios retiraran el cadáver.

Cora narró ante el organismo de derechos humanos el periplo que ha tenido que hacer en busca le regresen los animales, sin lograrlo. En el puesto militar de Plis, los oficiales  ahí acantonados le manifestaron que la tropa a que ella se refería había “hecho desastres” y que no solamente su ganado se habían llevado; y la enviaron al municipio de Wiwilí, donde acudió a la policía, pero fue enviada al puesto del Ejército, donde le quitaron los documentos legales del ganado.

Dicho puesto militar se comunicó con el puesto de Jinotega, donde la acusaron de haberse corrido con un arma de guerra (AK). Un oficial le manifestó que a su marido lo habían matado por ladrón y porque tenía cinco fusiles AK, y que el día del suceso ella estaba pastoreando ganado, lo cual manifiesta que es falso ya que cuando llegaron los militares, se acababa de levantar y su marido aun dormía.  

Un equipo del Cenidh viajó a la comunidad y constató la condición económica de la familia, los hijos confirmaron los difíciles momentos vividos. Se verificó el peligro a que está expuesta Cora, sus hijos, así como su madre y su padre, por la denuncia.

El Cenidh demanda a las autoridades señaladas:

  1. Una investigación exhaustiva para esclarecer los hechos denunciados
  2. El respeto del proceso judicial establecido, correspondiendo a la policía y no al ejército, el orden interno nacional
  3. Que las instituciones citadas, en el ámbito de sus competencias, adopten las medidas correspondientes dirigidas al cese de acciones que arriesguen la vida y la seguridad de las personas
  4. Castigo a los responsables del hecho
  5. Medidas tendientes a la protección y seguridad de la familia afectada

Descargue la denuncia realizada por el Cenidh

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