Formación alternativa para el desarrollo local

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Para promover los derechos de negras, mayagnas, miskitas y mestizas, se ha conformado la Escuela de Formación Feminista, ubicada en el municipio de Bilwi, Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN). 

Para Jennifer Chávez, de Voces Caribeñas, desde este espacio reflexionan temáticas claves como derechos humanos, acceso a educación,  trabajo y salud, desde la perspectiva feminista. Asisten adultas y jóvenes. La metodología les permite realizar réplicas en sus comunidades de los conocimientos adquiridos.

La interculturalidad es un eje transversal de la escuela. “El feminismo no lo viven de la misma manera las negras, las miskitas y las mestizas. Por ejemplo, las mujeres indígenas no se identifican como feministas; pero reivindican acciones feministas, te dicen defendemos los derechos de las mujeres y el acceso a la tierra”, explicó Chávez.

Atendiendo la realidad intercultural se debe comprender el feminismo desde las particularidades de las indígenas y las afrodescendientes, reivindicando acciones como la defensa de los derechos de las mujeres, del cuerpo-territorio y el acceso a beneficios comunales. Esta visión aporta al desarrollo local-comunitario.

No pueden impulsarse políticas de desarrollo local sin la participación activa y efectiva de las mujeres, señala Jennifer. Los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (2015-2030) destacan, en materia de género,  proporcionar una educación que promueva la igualdad de género y los derechos humanos y ampliar las oportunidades económicas de las mujeres. 

Las organizaciones civiles, incluidas las organizaciones por los derechos de las mujeres y las jóvenes, deben presionar a los gobiernos para la implementación coherente de estos objetivos a nivel local, asegura en su sitio web, la Asociación para los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo (AWID).

Protagonistas en la defensa de sus derechos

Nicaragua tiene una debilidad seria en su sistema educativo formal. Tanto en primaria, secundaria, universidad y técnicos, sus procesos no tienen enfoque de derechos humanos. Ahí es donde la formación que ofrece el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, toma relevancia, afirma Dennis Báez, coordinador de dicha organización en la región central del país.

Báez comenta que la educación en derechos humanos es una alternativa e indispensable para el desarrollo local. “Doy clases de derecho constitucional; y cuando abordo derechos humanos, no se conocen ni entre personas jóvenes ni en adultas. Eso nos permite hacer trabajo de formación. La gente ve como normal que el marido le pegue a su esposa y no lo es; es violación de derechos humanos y un delito. Ven como normal que un policía te agreda porque es autoridad; no saben, que si no hay una resistencia activa, no puede siquiera utilizar el bastón policial. Cuando empezás la popularización de la doctrina de derechos humanos, te das cuenta que hay desconocimiento”.

El programa de formación del Cenidh trabaja con metodologías diferentes. Uno dirigido a jóvenes. Otro con personas adultas. Con mujeres, específicamente en las temáticas de su interés. Hay una estrategia educativa, más allá de un plan, que apunta a un impacto. Trabajan con jóvenes, promotoras y promotores adultos, migrantes, mujeres, con temas como liderazgos, participación ciudadana, planes de acción en las localidades en función de incidir en las autoridades, para que las personas sean artífices en los cambios en sus comunidades. 

En Juigalpa hay quince comisiones y cerca de 400 promotoras y promotores voluntarios. El proceso de conformación de una red de promotores implica enseñarles sus derechos, cómo defenderlos, cómo comportarse, cómo estructurarse y cómo tomar las decisiones.

Este esfuerzo de formación alternativa en derechos humanos contribuye al desarrollo local porque muchos de los temas que conocen y debaten tienen que ver con el desarrollo.

En El Rama, se trabaja un plan de acción enfocado en el agua. Este municipio, cada vez que llueve se inunda, “y paradójicamente, no tienen sistema de agua potable, el agua está contaminada” refiere el defensor de derechos humanos.

“Un plan de acción que apunte a incidir en los tomadores de decisión para que los recursos que se están utilizando en obras de menor utilidad, se destinen en obras que generen desarrollo, pero también que generen temas de derechos humanos… buscamos incidir en lo local para promover desarrollo, la organización ciudadana y el respeto de sus derechos” agrega Báez.

“Lo más importante es promover la autonomía de las personas; que aprendan a defenderse por sí mismas, porque la violación de sus derechos seguirá siendo su problema. Nuestro compromiso es acompañarles y asesorarles, pero ellas y ellos serán los protagonistas en la defensa de sus derechos” finaliza diciendo el representante del Cenidh. 

Machismo y violencia impiden desarrollo

En Ocotal es reciente el recuerdo del femicidio de Elsyn Janelly Bermúdez, de 20 años, encontrada sin vida a la orilla de la carretera Ocotal/Jalapa, asesinada por su expareja, Heriberto Mathías. También, el de una niña en Macuelizo, asesinada cuando regresaba de clases.

Lo que está pasando es un círculo vicioso. Esas niñas nacen, crecen, llegan a los 13 años y son embarazadas, luego viene el segundo, el tercero, cuarto, quinto hijo. La pobreza vuelve otra vez, los hijos de esta adolescente vuelven al círculo, no logramos salir del empobrecimiento.

En Nicaragua, hasta agosto de 2017 se registran  38 femicidios y 45 intentos de feminicidios, de parte de parejas, exparejas, entre otros.

Haydee Castillo, del Movimiento de Mujeres Segovianas, afirma que la violencia hacia mujeres y niñas es todavía más crítica en su territorio (Las Segovias).

“Las niñas apenas cumplen 12, 13 años, les dicen los hombres machistas adultos que ya están listas; estamos teniendo una avalancha de embarazos en adolescentes. Para qué vamos a ir más largo a hablar de oferta laboral, desarrollo territorial, si ese cuerpo de esas niñas, ese territorio está siendo completamente avasallado, esas adolescentes deberían estar estudiando, preparándose, revertir todas esas energías en su territorio”.

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