"Las niñas no pueden ser madres"

Compartir:

Los embarazos producto de violación y estupro, altera las metas y los proyectos de vida de niñas y adolescentes. Así lo refleja la investigación “Vidas Robadas”, de la Asociación de Mujeres Axayacatl, presentado este jueves 07 de abril.

 El estudio  es una continuidad de la investigación: “Diagnóstico sobre el impacto de la penalización del aborto terapéutico”; y contempla el caso de 30 niñas y adolescentes originarias de siete departamentos de Nicaragua. Las edades son entre 12 a 19 años, de las cuales, aproximadamente 18 no estudian ni trabajan.

El impacto de un embarazo por violación y estupro, repercute en la salud física, mental y social de las niñas y las adolescentes. Según María Eugenia Delgadillo, una de las autoras del estudio, eventos como estos dañan de por vida a las víctimas  ya que padecen trastornos de estrés postraumático. Algunos de ellos son: recuerdos recurrentes de los acontecimientos, pesadillas, malestar psicológico intenso, cambios de ánimo, entre otros.

Dichas afectaciones psicológicas, también se reflejan en respuestas fisiológicas como vómito, dolor de estómago entre otros. Víctimas abordadas en el estudio afirman que “las vidas nunca vuelven a ser igual”, son vidas robadas.

Según el estudio, las adolescentes son el grupo que constituyen las mayores tasas de mortalidad materna, ya que tienen más probabilidades de sufrir complicaciones que pueden surgir durante el embarazo y el parto. Fisiológicamente, el organismo de las niñas y las adolescentes no está preparado.

Las niñas y las adolescentes también se convierten en víctimas de discriminación y tortura, por parte de su entorno social, familiar y personal de salud. El 50 por ciento de ellas, afirman no haber recibido buena atención médica.

“Estupro también es violación”

El 13 por ciento de los casos del estudio corresponden al estupro, y aunque uno de los estigmas sociales sea decirle a la niña o a la adolescente que se dejó embarazar porque quiso, Delgadillo afirmó que el “estupro también es violación”.

En situaciones como estas, hay un falso consentimiento de parte de la víctima. La mayoría de veces, se cree que la niña o la adolescente, disfruta esa relación, sin embargo, el estudio afirma que lo que ellas sienten es dolor, culpa, miedo, engaño y frustración.

“No hay educación sexual integral”

La Dra. Matilde Jirón, también autora de la investigación, afirmó que el 80 por ciento de las niñas y las adolescentes contempladas en el estudio, no reciben consejería en educación sexual. Cabe destacar, que la desinformación en esta área es uno de los elementos principales que influyen en el alto índice de embarazos.  La violencia sexual e intrafamiliar, también son otros factores que intervienen.

Con los resultados de este estudio, se pretende crear conciencia de que “…no podemos someter a una niña a un embarazo impuesto. Estamos hablando de salud física, psicológica y el sometimiento de una niña a un embarazo impuesto realmente la estamos revictimizando. Acá se debería aprobar la interrupción por cuestiones de salud, entonces nosotras queremos tocar esas puertas…”, afirmó Delgadillo.

El fallo del Tribunal de Conciencia de Justicia para las Mujeres, realizado en Managua el 10 de Noviembre de 2015, planteó que “…se deben implementar medias especiales y eficaces para evitar el embarazo de las niñas y adolescentes, así como los embarazos no deseados, para este Tribunal es claro, el mensaje es claro para el Estado de Nicaragua, las niñas no pueden ser madres…”.

Suscríbete a nuestras noticias

Ingresa