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Al menos 80 nicaragüenses participan en los cursos técnicos
Julio López

Nicaragüenses refugiados en Costa Rica reciben capacitaciones técnicas

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Jahoska Salvadora Calero Gutiérrez es contadora pública. En Nicaragua trabajaba como contable auxiliar en la Alcaldía de Diriamba, Carazo. Sin embargo, tuvo que refugiarse en Costa Rica el 12 de agosto de 2018, el propio Día Internacional de la Juventud, luego de haber denunciado por acoso sexual y laboral a Manuel Juárez; en ese momento, director financiero de la municipalidad. Pero fue Jahoska quien terminó siendo perseguida y sentenciada. “A pesar de que tenía todas las pruebas, la jueza dijo que era su cabeza o la mía”, recuerda Calero, mientras trata de controlar el llanto.

Pero Jahoska no se doblega y sigue luchando por salir adelante. En Costa Rica no puede desempeñarse como contadora porque no reúne los requisitos. Por eso, decidió participar en un curso de repostería cuyos beneficiarios son personas nicaragüenses en condición de solicitantes de refugio o refugiadas, iniciativa que es impulsada por la organización S.O.S. Nicaragua.

“Lamentablemente no contamos con todos los requisitos que Costa Rica pide para obtener trabajo en nuestras profesiones. Nos valemos de lo que sabemos, de lo que podemos aprender para emprender, poner nuestro negocio y vivir el día a día”, dice Calero, para quien lo más difícil ha sido estar lejos de su familia y, a veces, no contar con un salario que le alcance para pagar alquiler, comprar la comida y sobrevivir en Costa Rica.   

“Estoy aprendiendo a hacer pasteles y repostería para vender, para ofrecer a pulperías. Nos ayuda económicamente y es algo que lo podemos trabajar desde casa”, agrega.

Según S.O.S Nicaragua, desde el 2018 a la fecha se ha consolidado un arraigo disfuncional y no digno en la población Solicitante de Refugio y Refugiada, debido a la falta de oportunidades mediante un proceso académico técnico que le permita la inserción en el mercado laboral o en su efecto, a la posibilidad de poder emprender en su propia empresa.  

S.O.S desarrolla un plan piloto que consiste en dar capacitación en siete carreras técnicas a 80 nicaragüenses, lo cual requirió de un rigoroso proceso de preselección y filtros con psicólogos expertos, para asegurar que los beneficiados sean capaces de sostener su participación por la duración del curso (seis meses) y así evitar el menor porcentaje de deserción. Los cursos técnicos son: pastelería, barbería, computación, peluquería, mercadeo y ventas y acompañamiento al adulto mayor.

Hamilton López González, médico y cirujano nicaragüense, es otro de los 80 beneficiarios del programa y participa en el curso de acompañamiento al adulto mayor.

López llegó a Costa Rica el 2 de agosto de 2018. Él Estaba en su último año de prácticas en el Hospital Alemán Nicaraguense cuando recibió la orden de la entonces ministra de salud, Sonia Castro, de no atender a las personas heridas en las protestas. “Nuestra formación y nuestros propios criterios como médico nos decía que todo estaba mal y decidimos ayudar a jóvenes que estaban necesitando intervención quirúrgica porque eran heridos de gravedad, muchos fallecieron en las mesas de quirófanos en el intento de salvarlos”, recuerda López. Pero, desobedecer la orden de la exministra a Hamilton le costó persecución política por parte de las autoridades y del Movimiento Estudiantil de la UNAN Managua. “Entonces tuve que huir de Nicaragua”, señala.

En Costa Rica, dice Hamilton, ha hecho de todo para sobrevivir, desde trabajar como guarda de seguridad en un supermercado hasta lavar carros. “Así he estado, del timbo al tambo, haciendo lo que se puede para poder sobrevivir, poder pagar cuarto y para poder comer”.  

Trabajar como asistente en una clínica privada donde hacía la valoración primaria, sin dar ningún diagnóstico, ha sido lo más cerca de su profesión, cuenta Hamilton. Pero no pudo continuar debido a la pandemia de la Covid 19. “Nosotros como médicos en este país no podemos laborar y ejercer medicina porque es prohibido, al menos que estuviésemos colegiados o con una licencia provisional del Colegio Médico, pero ha sido una utopía para nosotros ejercer”, manifiesta.

López tuvo información de que S.O.S. Nicaragua iban a abrir capacitaciones técnicas y se motivó a participar. “La única vía es tomar este tipo de cursos para poder ejercer no como médicos sino como asistentes integrales del adulto mayor. Esta va a ser una oportunidad para poder generar ingresos y tener una estabilidad”.

De acuerdo con el perfil del curso técnico, Hamilton podrá asistir al adulto mayor en su hogar, en el acompañamiento a citas médicas, en alimentación, en baño y vestidura.

Hamilton y Jahoska esperan culminar sus cursos para contar con opciones para generar ingresos.

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