Región latinoamericana y caribeña asume compromisos por educación de calidad

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Julio López

En el contexto del Foro Mundial de Educación, en Incheon, Corea del Sur, las y los Ministros de Educación y jefaturas de Delegación de América Latina y el Caribe (ALC), como parte de sus compromisos con las nuevas metas de Desarrollo sostenible post 2015, expresaron que en el ámbito de educación deben ser más ambiciosos, han reafirmado la validez y urgencia de lo establecido en la Declaración de Lima, aprobada el 31 de octubre de 2014.

Reafirmaron que la educación es un derecho humano fundamental, base para la garantía de la realización de otros derechos, y esencial para la prosperidad y un crecimiento pacifico, inclusivo, equitativo y sostenible en la región.

Asimismo, manifestaron que el principio rector de la agenda educativa post 2015 debe ser contribuir a la reducción de la desigualdad y la pobreza a través de la provisión de una educación inclusiva de calidad y aprendizaje a lo largo de la vida para todas y todos. También valoraron la riqueza de la diversidad cultural de la región de América Latina y del Caribe.

Además reconocieron que  la calidad de la educación es una inversión indispensable para lograr el desarrollo. Por ello, se comprometieron a alcanzar, progresivamente, un gasto público en educación, sumando todos sus niveles de al menos 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y destinar, al menos 20 por ciento del presupuesto público total, a educación.

De la misma manera, se comprometieron a abordar todas las formas de exclusión y discriminación, disparidades y desigualdades, en el acceso y culminación de la educación para lograr aprendizajes de calidad para todas y todos; y a trabajar para remover todas las barreras a la igualdad de oportunidades.

Indicaron que los países latinoamericanos y caribeños deben asegurar un acceso inclusivo y equitativo al aprendizaje de calidad desde la educación inicial hasta la educación superior, y asegurar las oportunidades para el aprendizaje a lo largo de la vida. Destacaron la importancia de que las y los estudiantes adquieran las habilidades cognitivas y no cognitivas necesarias para la vida y para lograr un trabajo decente, emprendimientos y para una vida digna.

Reconocieron la necesidad de fortalecer y revalorar la profesión docente, y fortalecer el rol y capacidades de los directores de escuelas como actores claves para el logro de la calidad de la educación. El estudiantado debe contar con docentes altamente calificados, capacitados, motivados y bien apoyados, así como escuelas bien administradas. También se comprometieron a desarrollar programas y acciones para asegurar la educación para el desarrollo sostenible y la construcción de ciudadanía, así como la educación para preservar el medio ambiente.

Adicionalmente, asumieron el compromiso de consolidar sistemas educativos que desarrollen en las y los estudiantes capacidades para tomar decisiones congruentes con su permanente realización personal y consecuente con la transformación de su entorno; a fortalecer el sistema de evaluación de la calidad educativa considerando para los resultados de aprendizaje la dimensión del conocimiento, de las aptitudes y de las actitudes de los estudiantes relacionadas con la construcción de sociedades justas y solidarias.

Los países de América Latina y el Caribe están conscientes que la educación es el principal vehículo para el desarrollo de las sociedades y de las y los ciudadanos.  

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