Médicos enfrentan la pandemia y el poder autoritario de Ortega

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En una sala hay un promedio de 45 pacientes. Hay lugares improvisados donde está un paciente junto a otro, porque recordá que ningún lugar estaba listo para esto, entonces en el piso que era sólo para embarazadas se utilizó para poner esos pacientes. Desde que sos informado que te toca entrar al turno empieza el calvario, el equipo de protección es lavado con armonio cuaternario y cloro. Tenés que ponerte botas, gorros, gafas, una mascarilla que parece te partirá la cara en dos. Es puro compromiso. Relata la médica antes de entrar a la sala de paciente con Covid-19 y quedar incomunicada. 

18 de marzo de 2020, cuando se confirmó el primer caso de coronavirus en Nicaragua, al personal de salud se le orientó no usar mascarillas, para no alarmar a la ciudadanía. Tres meses después los relatos y videos de entierros nocturno, acumulación de cadáveres en las morgues de los hospitales y muertes diagnosticadas como “neumonía atípica”, brotan en Nicaragua. El gobierno de Ortega no declara cuarentena obligatoria en el país, en uno de sus últimos discursos Ortega aseguró que “en medio de esta pandemia no se ha dejado de trabajar, porque aquí si se deja de trabajar, el país se muere”. Pero la muerte ronda a las familias nicaragüenses, adultos mayores, periodistas y médicos, son de los más afectados.

En la semana, por la mañana están dos internistas, un neumólogo, un emergenciólogo y cuatro residentes. Al inicio me dio sofocación el traje, luego entras en ambiente y te acostumbras, pero de la tristeza y la impotencia no, son sentimientos que te embargan. Hay que ayudar a cambiar pampers. De repente te invade el sentimiento de agonía en esa sala, donde nadie habla, nadie se levanta al menos que el médico lo pida. Casi todos los pacientes se deprimen. Ha habido días que muere uno, otros tres, cinco, días que no muere nadie, refiere la doctora.

Marcha por la salud, unidos por la vida, 04 de agosto de 2018. En solidaridad con el personal médico despedido por atender a las personas heridas en las protestas. Fotografía: Rose Ramos.

En Nicaragua medios independiente dan cuenta que cinco médicos murieron por causas relacionadas con la Covid-19 en un día. La Unidad Médica Nicaragüenses contabiliza 19 médicos fallecidos, otras organizaciones médicas refieren que son más de 400 entre personal médico contagiado, enfermeras y laboratoristas.

En León lloran la muerte del doctor Máximo Guillermo Alonso. Su hermano Augusto Alonso Flores batalla contra el virus en el Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales de esa ciudad. El 3 de junio de 2020 el gobierno se dio el lujo de despedir a uno de los mejores infectólogos que existen en el país, el doctor Carlos Quant fue despedido del Hospital Manolo Morales.

Pero la ola de despidos continúo, las doctoras Martha Bendaña Morales, María Nela Escoto López, Leonor Morín Muñoz, Yamileth Sánchez Baltodano, Tanía Munguía y los doctores; Ignacio Molina Cervantes, Fernando Rojas, Enrique Ocampo, Gustavo Adolfo Méndez y Sergio López, fue despedidos de los hospitales Roberto Calderón, Antonio Lenin Fonseca y Bertha Calderón, por demandar manejo responsable de información de la Covid-19 y equipos de protección.

"No hay una política de salud hacia el pueblo, sino una política de atención a la gente del partido, como médicos debemos de atender sin distingo alguno". Marcha por la salud, unidos por la vida, 04 de agosto de 2018. Fotografía: Rose Ramos.

El personal despedido tenía las siguientes especialidades: cirujano oncólogo, cirujano hepatólogo, médicos internistas, otorrinolaringóloga y anestesióloga. “No va con mis principios de vida callar y ser cómplice contra todos estos atropellos”, escribió en su carta de renuncia el doctor Adolfo Díaz Ruiz, cirujano general del hospital Antonio Lenin Fonseca, en solidaridad con las y los médicos despedidos.   

Quant es integrante del Comité Científico Multidisciplinario, explica que hubo una cadena de eventos que hizo que el personal de salud se expusiera. No hubo una preparación de parte del gobierno para la epidemia. “En la propaganda oficial se mencionó que se había capacitado al personal, yo que trabajaba en una unidad de salud, yo no me enteré, nunca vi que hayan realmente entrenado o capacitado al personal para el manejo de la epidemia”.

Para la doctora Anely Pérez Molina, de la Unidad Médica Nicaragüense dos cosas fallaron a la hora de hacerle frente a la pandemia. La capacitación y los equipos de protección para el personal de salud. “Era de haber comenzado las capacitaciones desde hace tres meses cuando comenzó la pandemia, ya en febrero Nicaragua tuvo que haber estado capacitando a su personal de salud…fortalecer el conocimiento para que una vez estuvieras que estar frente a la pandemia, vos tuvieras toda la capacidad para hacerle frente con conocimientos, pero también con equipo de protección personal”. 

Pérez asegura que como Unidad Médica Nicaragüense le ofrecieron al Estado de Nicaragua la posibilidad de capacitaciones y ayuda con equipos de protección para el personal que laboran en las unidades de salud del gobierno. “Pero ya está más que claro que era una prohibición. Ahí te das cuenta de la falla enorme de un sistema que no está siendo para nada humano”. 

Para Carlos Quant se juntaron otros factores como las unidades de salud que se destinaron a la atención. “Ellos dijeron que habían 19 unidades de atención al Covid, solamente fue una la que se designó en la vida real para la atención…tardó muchísimo antes que las autoridades decidieran hacer una especie de triage para seleccionar a los pacientes con enfermedades respiratorias o con sospechas de Covid. Eso hizo que los pacientes llegaran a todos los sitios a las consultas externas, a las emergencias. Y obviamente eso expuso al recurso”.

Tampoco se estableció un programa para la atención como si se ha hecho con enfermedades como el dengue. A esto se sumó la poca disponibilidad de pruebas para realizar diagnósticos más acertados, las pruebas están centralizadas y no fueron distribuidas a todas las unidades de salud. “Sin pruebas es difícil discriminar que pacientes es el que andaba o no con un problema…y entonces estamos hablando que algunos hospitales tuvieron tasas tan altas de infección”, refiere Quant.

"Se está persiguiendo a los médicos por cumplir con su deber", durante la Marcha por la salud, unidos por la vida, 04 de agosto de 2018.  Fotografía: Rose Ramos.

En la actualidad es muy difícil establecer cómo está la epidemia en nuestro país, menos aún en el gremio médico, porque a juicio de los especialistas influye la falta de pruebas, hay ocultamiento de información, un mal manejo de los protocolos y diagnósticos equivocados. “Quizás en el futuro la única manera de verificar como se comportó de manera aproximada es a través de los registros del Ministerio de Salud, en los registros de neumonía y de muerte”.

34 asociaciones médicas de Nicaragua emitieron un comunicado en el que han llamado a la ciudadanía a iniciar con urgencia una cuarentena nacional de forma voluntaria, para reducir el impacto de la COVID-19, en el país. El Minsa reporta un total de 1,464 casos confirmados de Covid-19 y 55 fallecidos.

Anely es testigo de cómo una caja de cincuenta mascarillas pasó de 180 córdobas a 900 córdobas en la actualidad. El gremio médico necesita apoyo. La doctora recomienda tener un previo acercamiento con el gremio, para que les puedan orientar sobre los tipos de protección que requieren y que es útil para el personal médico.

La solidaridad del personal médico se evidencia en el fomento de las capacitaciones para protegerse y enfrentar los casos difíciles. Usted puede ayudarlos quedándose en casa,  para que no sigan aumentando los casos en los hospitales.  

Carlos Quant recomienda implementar la estrategia de las tres C: Evitar los conglomerados, evitar los contactos y evitar los espacios cerrados. Aunque es claro en afirmar que sin la participación del estado, por mucho esfuerzo que haga la sociedad civil será muy difícil, pues se necesita limitar las reuniones masivas, suspender las clases y todo tipo de eventos que puedan afectar la salud de las y los nicaragüenses. “La famosa estrategia de inmunidad de rebaño no creo que la logremos, lo que vamos a ver es un montón de gente graves, con secuelas después, inhabilitadas para laborar y fallecidos”.

En abril de 2018 personal médico salió a las calles

Marcha por la salud, unidos por la vida, 04 de agosto de 2018. En solidaridad con el personal médico despedido por atender a las personas heridas en las protestas. Fotografía: Rose Ramos.

En abril de 2018 médicas y médicos salieron a las calles. El 12 de mayo durante la Marcha de La Bata, se leían en carteles “queremos una medicina libre de manipulación política”. Más de 400, entre médicos, enfermeras y técnicos, se negaron a cumplir las órdenes de no atender a los heridos durante las protestas de abril, eso les costó a muchos sus puestos de trabajo,y otros fueron obligados al exilio.

La ciudadanía denunció que en algunos municipios las ambulancias transportaban turbas de la juventud sandinista, dirigidas a atacar a jóvenes que se mantenían en los tranques. El Minsa fue señalado de ordenar a médicos y enfermeras del sistema de salud público de no atender a los heridos.

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independiente, GIEI, en su informe sobre los hechos de violencia ocurridos entre el 18 de abril y el 30 de mayo de 2018, determinaron que algunos hospitales públicos negaron el derecho de atención. Entre los casos constatados están la negación de atención médica a Álvaro Conrado Dávila, por parte del Hospital Cruz Azul. A Luis Ramón Cruz Alvarado, le negaron atención médica, cuando fue trasladado de urgencia al Hospital España, en Chinandega. Otro ejemplo de falta de atención médica fue en el hospital Escuela Óscar Danilo Rosales de León. A Juan Carlos López Martínez, de 24 años, herido por un disparo de arma de fuego, se le negó atención médica cuando fue trasladado hasta el “Hospitalito de Ciudad Sandino.

Sonia Castro, entonces ministra de salud fue sancionada por Estados Unidos, señalada de cometer violaciones de derechos humanos contra personas que participaron en las protestas de 2018.

En plena pandemia de la Covid-19, Daniel Ortega destituyó a la Ministra de Salud Carolina Dávila Murillo y nombró a la doctora Martha Reyes. Rosario Murillo, declaró: “tenemos tres ministras, la ministra propietaria la doctora Martha Reyes, la doctora Carolina Dávila, ministra asesora con responsabilidad específica para el SILAIS-Managua y la doctora Sonia Castro que también es ministra asesora cuyas responsabilidades conocemos”.

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