Museo de la memoria rinde tributo a quienes fueron asesinados por la represión orteguista
Wilmer Madrigal / Onda Local

Museo contra la impunidad y para no olvidar

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Treinta fotografías en blanco y negro cuelgan del techo, muestran a madres y familiares cargando fotos de sus seres queridos, asesinados por la represión del régimen Ortega- Murillo. Son los rostros de quienes ya no están. Las lágrimas salen.  

Alejandra Rivera Ruiz, madre de Daniel Josías Reyes Rivera, asesinado el 30 de mayo sale de la sala. Sus ojos llorosos, habla despacio pero contundente.  “Es bien significativo tanto para las madres como para todas las personas que vengan y conozcan lo que eran ellos, cómo fue la vida de ellos, cómo eran, personas con valores y principios. Es un reencuentro con los recuerdos que ellos nos dejaron”.

En la representación de cinco barricadas de adoquines colocaron objetos personales de quienes dieron su vida por una Nicaragua libre. Ahí se observa la gabacha de médico y una camiseta de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), de Daniel Reyes, hijo de Alejandra. “En mi caso son los recuerdos de mi hijo y muchos muchachos ahí como fueron ellos…Esas dos prendas están ahí, para mí era uno de mis más grandes orgullos él, porque quería salir adelante, él quería ser alguien en la vida, él estudiaba veterinaria. Gracias a la dictadura se le fueron truncado sus sueños, pero esperamos que un día haya justicia”.

El Museo de la Memoria contra la Impunidad fue inaugurado este 30 de septiembre, por la Asociación Madres de Abril, AMA, con el acompañamiento del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) y el apoyo de la Universidad Centroamericana y la Academia de Ciencias de Nicaragua.

El museo refleja parte de la vida de jóvenes, estudiantes, campesinado, presas y presos políticos, artesanos, productores, trabajadores, artesanos e indígenas. Destacan sus logros, distintos momentos de sus vidas y los símbolos de la lucha, entre estos: huleras, morteros, barricadas, pañoletas azul y blanca; una de estas manchada de sangre, camisas,  lentes, zapatos, flautas, guitarras, medallas, cuadernos, chinelas, dibujos, bolsos, trofeos, balón, gorras, juguetes de la infancia, patinetas, mochilas, cuadros, sombreros, calcetines de bebes, libros, máscaras y chibolas.  

“Nos vamos a encargar de mantener viva esa memoria hasta que se reconozca lo que pasó aquí en Nicaragua, porque aquí se cometió crímenes de lesa humanidad”, expresa Susana López, mamá de Gerald Vásquez, asesinado durante el operativo de “Limpieza” de la Universidad Nacional Autónoma de Managua (UNAN), el 13 de julio de 2018.  

En una sala del Museo de la Memoria se pueden encontrar mapas georreferenciados con imágenes e información del lugar donde ocurrieron los ataques y donde fueron asesinados los hijos de las madres de abril.

“Uno de nuestro esfuerzo en la construcción de la memoria, para la búsqueda de la justicia, en este mes que conmemoramos además una años como asociación”, señaló   Lizeth Dávila, madre de Álvaro Conrado.

En las palabras de bienvenida, brindadas por el rector de la Universidad Centroamericana, padre José Alberto Idiáquez, citó un fragmento de la ponencia del padre Ignacio Ellacuría, de octubre de 1988. “Ha de decirse que este mundo dominante, lleva en su propio dinamismo intrínseco una enorme potencia de dominación, de opresión y en definitiva de muerte. La mejor demostración de ello es que nunca ha había tantos hombres que hayan vivido tal mal, ha de afirmarse contundentemente primero que la maldad impuesta de ese vivir mal, de ese vivir muriendo, en lugar de vivir viviendo se impone por sí misma y sobre todo en relación con quienes dicen vivir bien últimamente a costa de quienes viven mal”.   

Para Emilia Yang, quien estuvo a cargo del montaje del museo, señaló: “El museo contrarresta la narrativa oficial, que criminaliza a los ciudadanos que participamos en la protesta cívica y que propia el clima de impunidad promovido por el régimen. Esa es el aporte en la construcción activa de la memoria de nuestros familiares, en la defensa de los derechos humanos y en la reconstrucción del Estado de derecho”.

En su intervención Emilia se preguntó ¿Qué hacemos con tanto dolor? Se respondió así misma: “Podemos colectivizar el dolor, el amor, la esperanza y el anhelo de justicia, en este espacio, las víctimas aparecen presente. El concepto del museo altar permite honrarlo y a la vez contar la verdad”.

Byron Estrada está entre las persona que asistieron a la apertura del museo. Me expresa que tiene sentimientos encontrados. “Se siente el dolor que nos embarga aún…en Nicaragua estamos viviendo aún asesinatos, ya tenemos un museo y todavía continúan los asesinatos, pero es importante no olvidar a quienes entregaron la vida por Nicaragua… te embarga mucho la nostalgia”.

Aquí estamos y le decimos a Nicaragua y el mundo que seguiremos exigiendo verdad, reparación y las garantías de no repetición”, dijo Francis Valdivia presidenta de AMA. “Es nuestro primer esfuerzo de memoria colectiva que recoge nuestras voces para visibilizarlas y hacerlas públicas, lo hemos realizado aún bajo la represión y la persecución de la dictadura Ortega-Murillo lo que demuestra nuestra inquebrantable voluntad que a pesar de tanto dolor que nos embarga, hacemos más fuerte que nunca el compromiso con la libertad, la justicia y la democracia.

El museo de la memoria, es indudablemente, un espacio para recordar, un lugar de aprendizaje, el llamado a no olvidar y recordar que la lucha sigue siendo para construir una nueva Nicaragua, como la soñaron quienes dieron sus vidas.  


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