La crisis agudizó la crítica situación de las mujeres en Nicaragua

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En el marco del Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres, conmemorado anualmente cada 25 de noviembre, vale la pena reflexionar sobre este tema. En Onda Local acostumbramos examinar la situación que viven las mujeres frente a este fenómeno, con el afán de contribuir a encontrar elementos que beneficien en su erradicación.

La violencia contra las mujeres en las distintas regiones del mundo, en las diversas culturas, y en Nicaragua por supuesto, son el resultado de un problema estructural. Tiene que ver con el poder, con el predominio de los masculino sobre las mujeres y sobre otros cuerpos feminizados; tiene que ver con los privilegios y los permisos sociales para ejercer violencia contra aquellos cuerpos que se suponen inferiores o que se suponen deficientes.

En correspondencia a este planteamiento, María Teresa Blandón, del Movimiento Feminista de Nicaragua, opina que la violencia contra las mujeres “se alimenta del sexismo, de la misoginia; se alimenta de unos imaginarios sociales que colocan a los hombres como entes superiores a las mujeres. Entonces es un problema estructural histórico, que definitivamente no es nuevo”.

La crisis socio política que afecta a Nicaragua y de las mujeres

Celeste Jerez, es hija de Irlanda Jerez, odontóloga y líder beligerante de comerciantes del Mercado Oriental de Managua, quien a mediados del mes de julio se convirtió en presa política del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo; por razones prácticamente similares a la mayoría de los casi 600 presos y presas políticas que apoyaron las minifestaciones cívicas que proliferaron desde abril. Celeste, relata que su madre se ha sometido a una huelga de hambre, en protesta por ser señalada de haber cometido al menos 21 faltas de conducta durante su reclusión en el Sistema Penitenciario. No obstante, los hechos sañalados pasan desde cantar el himno nacional, dibujar la bandera y orar como cualquier creyente del cristianismo.

 

Por su parte, Mariela Serrato, abogada constitucionalista y especialista en políticas públicas, nunca pensó que al igual que lo hizo ella en algún momento, su hija María Adilia Peralta también enfrentaría una dictadura y menos que sería una presa política de este régimen. “yo fui una persona que luchó contra la dictadura somocista y ahora mi hija está luchando contra esta otra dictadura, que nosotros no pudimos”. Agrega que su hija y demás presas políticas reciben maltrato pese que muchas de ellas aun no tienen una condena. “Nos están dando una visita de cada veintiún días, ilegal porque como no están condenadas tienen derecho a cada quince días... El derecho de llamar dos veces a la semana, nunca nos han llamado. Tienen derecho a salir al sol una hora diaria... mi hija ha salido solamente tres veces al sol…” comentó preocupada.

 

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos a inicios de noviembre registraba a 586 personas presas políticas. Cuarentiseis son mujeres encarceladas en el penal La Esperanza, la mayoría, acusada por supuesto delito de terrorismo.

 

Nada qué festejar: Hablan familiares de presas políticas

 

En el siguiente podcast, elaborado por la periodista Duyerling Ríos, conozca por medio de relatos, vivencias y sentimientos de familiares, la difícil situación que enfrentan las presas políticas en Nicaragua

Reflexiona Blandón, que lo ocurrido en Nicaragua, no sólo desde abril de 2018, sino como una constante, es que los gobiernos, aun los que se han auto denominados democráticos, no han considerado la gravedad de la violencia contra las mujeres, contra las niñas, contra otros cuerpos feminizados. Más bien, señala que estos han desoído las demandas que han planteado las organizaciones feministas y no han destinados los recursos necesarios para prevenir la violencia y para la sanción. “Como sabemos, cuando hay tantos agresores tanto en el espacio público como privado que no son sancionados, estos entienden pues que les sale barato agredir a una mujer; porque muchas veces no sólo no se les sanciona sino que se les aplaude”.

Blandón refiere que desde el 2007 hasta la actualidad, las feministas han denunciado la complicidad del régimen Ortega - Murillo con la violencia machista, y las pruebas son muchas. El haber manipulado la Ley Contra la Violencia hacia las Mujeres (Ley 779), aprobando de manera extemporánea un reglamento que debilita el objeto de la ley, el haber desarticulado la ruta institucional para recepcionar denuncias y llevar a cabo las investigaciones, son algunas de las mencionadas por la feminista.

Entonces si ya antes la violencia contra las mujeres no era considerado un delito grave, e incluso se encubría esta violencia. Ahora durante la crisis peor aun con un Estado que él mismo ejerce violencia contra las mujeres. “Hemos sabido por ejemplo que han circulado por las redes sociales y otros medios de comunicación, denuncias de mujeres que han sido acosadas, golpeadas, incluso violadas por paramilitares y por policías. Es decir, hemos tocado fondo en el tema de la violencia machista, que opera no sólo en las relaciones cotidianas y con hombres comunes y corrientes, sino peor una violencia que viene desde el propio Estado”.

El siguiente cuadro muestra un comparativo del número de famicidios entre 2017 y 2018

 

Gloria López, de Matagalpa hace un gran esfuerzo para viajar todas las semanas a Managua, y así visitar a su nieta Solange Massiel Centeno Peña. “Ella (desde hace 5 meses) está injustamente presa. Fue secuestrada por cosas que no son ciertas, como robo agravado, secuestro, tenencia ilegal de armas entre otras cosas….”, sostiene López.

Aunque Solange esté privada de libertad, no quiere decir que haya perdido sus derechos básicos que le aseguran la vida o la salud. Sin embargo Gloria denunció que a veces ni la comida le dejaban pasar. “En dos ocasiones me regresaron con toda la comida. Nos daban fecha de que ese día era para pasar paquetería y cuando llegábamos me decían “ahora hay nueva disposición, ahora es otro día”. Me regresé dos veces, y usted sabe los sacrificios que uno hace…”.

Privadas por protestar

Si bien, la mayoría de las y los más de 500 presos políticos han sido encarcelados por expresar mediante acciones u opiniones su rechazo a la violencia en contra de la ciudadanía nicaragüense por parte del régimen, es hasta el sábado 13 de octubre que la policía orteguista emite un comunicado para prohibir todas aquellas manifestaciones que no cuenten con un permiso de esa institución. “La Policía Nacional ratifica que ninguna actividad puede realizarse sin la correspondiente autorización y cobertura policial a fin de no afectar la vida social, económica, comercial, financiera, religiosa y de recreación del pueblo nicaragüense”, informaron.

Sin embargo, el anuncio policial se da apenas un día antes de la realización de la marcha “Unidos por la libertad y la justicia” convocada desde inicios de octubre por la Unidad Nacional Azul y Blanco para el domingo 14 de ese mes. Pero la ciudadanía, respaldada por la Constitución Política y su derecho universal a la libre expresión, no prestó mayor atención a la amenaza policial y llegó a marchar ese domingo, teniendo como punto de reunión la rotonda Jean Poul Genie.

Ese día, en el sector de Camino de Oriente en Managua, la policía capturó a 38 manifestantes, haciendo uso desmedido de la fuerza. Ocho personas fueron liberadas al siguiente día y 30 permanecieron en prisión para ser señaladas de “convocar y participar en manifestación pública sin el debido permiso policial, alterando la paz”.


La también promotora de derechos humanos coincide con María Teresa Blandón, que El Estado de Nicaragua es machista, “no solamente porque tenemos a un presidente violador” (Referida a la denuncia por violación que en 1998 Zoilamérica Narváez Murillo (hijastra de Ortega) realizó en contra del máximo líder del FSLN, desde que tenía 11 años). “Además tenemos una sociedad y un estado que permite que esa violencia hacia niñas, niños y mujeres sea el común denominador de las familias en este país”, puntulizó.

En ese contexto, las mujeres son todavía más vulnerables, y no sólo están siendo víctimas de persecución o criminalización. Juan Carlos Arce, abogado del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, reveló que el Cenidh ha recibo denuncias de familiares de mujeres que están siendo víctimas de abuso sexual y no sólo en las cárceles, sino también en el momento de la detención, cuando la policía o paramilitares llegan a las viviendas a capturar y secuestrar. Mencionó Arce, que en días recientes, durante una audiencia, la esposa de uno de los procesados revelaba que había sido abusada. A juicio del defensor, de inmediato la juez de nombre Rosario Peralta debía abrir un proceso de investigación. “Sin embargo, los argumentos de esta víctima fueron prácticamente ninguneadas, invisibilizados. Es decir, en una situación de inseguridad jurídica, las mujeres están todavía más inseguras… El Sistema de justicia está totalmente colapsado”.

¿Un aspecto positivo a raíz de la crisis?

Arce analiza que entre la crisis socio política que ha recrudecido desde abril, emerge un aspecto positivo. “Aquí se está dando un cuestionamiento al caudillo, al autoritarismo, al abuso de poder”. De acuerdo al abogado, las protestas se pueden traducir en un descontento social, “un cuestionamiento profundo, de raíz al sistema social de este país”. Afirma que lo que está diciendo la gente en las calles no solamente es que quieren más democracia y más justicia; “lo que te está diciendo la gente es que no quieren más autoritarismo... principal característica de los hombres violentos, de los hombres misóginos, de lo hombres machistas”.

 

“Daniel Ortega, actúa como el hombre violento que le dice a su esposa, a su compañera, si no sos mía no serás de nadie y la mata. Un poco es eso lo que estamos viviendo los nicaragüenses. Es decir, una persona empecinada en conservar el poder a toda costa, y que no le importa matarte...”

Juan Carlos Arce, abogado defensor de derechos humanos

El pasado viernes 23 de noviembre, en el marco del Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres , conmemorado el 25 de noviembre, Onda local realizó una cadena radial que contó con la complicidad de al menos 10 emisoras de los distintos territorios de nicaragua. Las feministas María teresa Blandón y Eveling Flores participaron de esta edición especial y compartiron sus puntos de vista con nuestra audiencia radial y digital.

 

 

 

 

A continuación les dejamos las ediciones completas de nuestro programa:

 

La crisis agudizó la crítica situación de las mujeres en Nicaragua

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