La protesta se hizo canción

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Al ritmo de las cuerdas de una guitarra o los sonidos de la marimba, van los pasos de miles de mujeres y hombres nicaragüenses. La protesta se hizo canción y las letras de diversos artistas acompañados de la bandera azul y blanco, hacen que retumbe por el mundo el grito “¡el pueblo unido, jamás será vencido! ¡justicia y libertad!”.

Franco Alexander Valdivia Machado era conocido en el mundo artístico como Renfan. Tenía 24 años y amaba la música “lleva esa vena musical”, dicen quienes lo conocieron. Era rapero y estudiaba para abogado. “Caminó armado, pero de líricas de cambio de conciencia, esa arma no la venden en las tiendas”, escriben sus amigos en el perfil de facebook.

La voz de Valdivia fue apagada el 20 de abril. Fue asesinado por protestar contra las reformas al Seguro Social en la ciudad de Estelí, al norte de Nicaragua. Ese día mataron su cuerpo, pero sus canciones quedaron para la historia. Renfan socializaba con la gente a través de sus composiciones. “Para que la gente tuviera más o menos ideas de las cosas que pasaban y los que podían hacer”, cuenta su mamá, Francisca Machado.

"With Honesty", “Wake Up”, “Pilatos”, “Firme Pantano”, son parte de su álbum Escuela del Pensamiento que difundía por todos los rincones de su natal Estelí. El talento de Franco lo llevó a componer “Inmigrante” con la que rindió honor a quienes se ven obligados a dejar su país para buscar mejores condiciones de vida (desde el 18 de abril, 23 mil nicas han buscado asilo en Costa Rica). Días antes de su asesinato grabó “Inmigrante”. 

La música vuelve a ser compañía de “una revolución de los derechos”, como le llama la socióloga Lea Guido a las protestas cívicas contra el régimen de Ortega-Murillo. “El tema de los derechos humanos, el tema de que cada persona es un voto, la separación de los poderes, la libertad de organización, son revolucionarios en el contexto de Nicaragua, y si nosotros logramos hacer eso, yo creo que acá va haber una mejor convivencia, un mayor respeto y vamos avanzar hacia el desarrollo de este país”, recalca Guido.

Y es que al despertar de conciencias que promovía con sus canciones el grupo Pancasán, antes de la década del 80, se sumó el talento y humanismo de los Mejía Godoy, con más de doscientas canciones. “Vivirás Monimbó” se destacó en la gesta de 1979, Carlos Mejía se la dedicó hace años 40 años, al heroico pueblo indígena de Monimbó, en Masaya. “Quien diría que cuatro décadas más tarde, ese Monimbó aguerrido, ese Monimbó imbatible volvería a insurreccionarse…” comenta sorprendido Carlos, a quien logramos entrevistar antes de su exilio.  

Carlos Mejía, nació y creció en el seno de una familia de músicos originarios de Somoto. Rememora que Corporito fue el programa que lo llevó a esa población “ávida de comunicación en términos de luchar por la libertad”. Fue en ese momento que Carlos sintió que tenía una responsabilidad con la ciudadanía. “Ya como dice la gente o la bebo o la derramo y decidí beberla”. Desde entonces lo vimos en las calles y mercados cantándole a la gente, recogiendo el sentir ciudadano y convirtiéndolo en canciones.

Para Carlos Mejía las canciones de lucha fueron naciendo al calor de los acontecimientos. Las circunstancias ahora son distintas. “Aquellos acontecimientos me llevaron a escribir estas canciones, fue una cosa gradual… pasamos de las canciones testimoniales a las comprometidas; esto no, fue rápido… y estos muchachos con esta gesta, con este valor, esta audacia, esta dignidad, nos empujaron a estos viejitos a retomar las herramientas del canto revolucionario y aquí me tienen con quince canciones nuevas que he escrito inspirado en esta extraordinaria, dolorosa situación que vive Nicaragua…”, expresa. 

Los Jóvenes de Abril. Las Madres de Abril. Perdóname, mamá. Monimbó: siempre con vos. Doña Coquito. Soy Alvarito Conrado. Son, entre otras, las canciones que ha compuesto Carlos Mejía Godoy. Es la primera vez que compone para héroes vivos. 

                                     

Artistas de la generación de Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, Norma Elena Gadea, Danilo Norori, entre otros, le vuelven a cantar a la Nicaragua insurrecta. “Siento que la música en estos contextos se vuelve como el aire que respiramos. Lo lindo es que la música se produce en el momento preciso, que capte la historia en su momento, refiere Marlene Álvarez, quien junto a Francisco Cedeño, Martín Fonseca, Agustín Sequeira y Salvador Baltodano conformaron el grupo Pancasán.

Álvarez siente que la vida le está dando una nueva oportunidad de aportar un granito de arena, pero también está convencida que es el momento de entregar la estafeta a las nuevas generaciones. “Fíjate que revivís, revivís tu historia, yo miro a esas chavalas y yo me miro ahí reflejada”, reitera con una sonrisa.

                                   

Otro aspecto que menciona Álvarez, es que los jóvenes tienen como aliado a la tecnología, que les permite tener la canción, la imagen y el mensaje al mismo tiempo. De esta manera y con la música ampliamente difundida se rompen esquemas y prejuicios, haciendo que el grito de justicia y libertad que se plasma en canciones, recorra el mundo.  

Bruno Cortina es músico, compositor y productor. Tiene 24 años. Asegura que las letras que escribe buscan lograr la armonía humana y tratar de mejorar el planeta. Sus últimas producciones también denuncian la represión que se vive en el país. “Jueves 19 de abril, comencé a hacer una canción que salió un rap, yo no soy rapero, pero es interesante como el rap y la cultura del hip hop tienen una fuerza de mover a las masas y de inspirar, por tener un ritmo constante y su fuerte que son las rimas”, comenta Bruno. 

Las letras de Bruno son de denuncia y de resistencia. “Se trata de convocar a la gente al mismo pueblo a unirse, a saber que al final que esto no es solamente una lucha contra la dictadura, sino una suma de luchas  para cambiar nuestro porvenir…” explica.

Bruno considera que su mayor aporte en estos meses de lucha cívica, es su intento por unir a las y los artistas en una sola voz. Ha organizado plantones culturales donde es posible reunir artistas de diferentes géneros, aunque resiente de no haber podido llevarlos a cabo todos, por los niveles de inseguridad que hay en las calles de Nicaragua. “No podemos ser vulnerables los artistas ni vulnerabilizar al público”.

Toma el micrófono y en medio de la multitud canta a capela la canción “Plomo”. Es Erick Nicoya, rapero, originario de Managua y fundador del grupo Nicoya. Plomo, fue de las primeras canciones que escuchamos dedicadas a los crisis sociopolítica del país. En 2015 escribió temas dedicados a la “Masacre en las Jaguitas” y “Vende Patria”, pero ambas fueron censuradas. “Plomo, plomo es un tema del pueblo, hablo de Nicaragua, del nicaragüense que ha decidido liberarse y tener libertad de expresión”, explica en una entrevista con la Alianza Universitaria. Hoy sus canciones expresadas a través del hip hop cuentan una historia de este país. “Nicaragua Libre”, es su más reciente producción.  

Desde España, otro que ha dedicado sus últimas canciones a apoyar y denunciar lo que está pasando en Nicaragua, es el leonés Julio Montano. “Despertó un Volcán”, fue escrita para apoyar lo que sucede en el país. Expresa que el volcán se ha levantado. “Si soy sincero había perdido mucho la esperanza y la fe en la sociedad de mi país, pero porque realmente estábamos dormidos y de ahí surge el nombre de la canción despertó un volcán, porque  siempre he tenido la convicción de que somos un país con una potencia impresionante de humanismo y de patriotismo que tenemos adentro y que estaba dormido…”.

Montano asegura que las canciones se las dedica a todas las personas protagonistas de esta lucha. A las que se mantuvieron en los tranques, barricadas, los que han muerto, a los adolescentes, niños, universitarios, ancianos golpeados por salir a protestar contra las reformas al INSS, a los indígenas, a los campesinos, a las mujeres.  “A toda esa gente es que dedico las canciones que hago, a todo mi pueblo, a mi madre, a mi hermano, a mi hija, a mis amigos que están ahí peleando para que incluso los nicaragüenses que estamos fuera podamos gozar de una Nicaragua libre…”

Canción con Amor y Paz fue de las primeras que escribió.

“Creo que fue el 19 ó 20 de abril que la sacamos con Wil Galo; esa canción la había escrito mucho antes que estallara todo. Realmente no estaba escrita para lo que estaba pasando en Nicaragua en ese momento, pero debido a las circunstancias que se dieron el 19 de abril, toda la represión que se empezó a ver, poco a poco ha venido teniendo un auge impresionante, decidimos empezar a sacar las canciones…”

Félix Román Pérez, también es leonés, trabajador social y profesor de danza. Vive en España, donde emprende un proyecto de cuentos con su esposa y su hija, con la intención de promover la lectura.  Para él “la revolución es también cívica, artística y cultural”.

Hace meses escribió en coplas parte de lo que ocurre en Nicaragua. “Porque son populares, rítmicas y en su mayoría satíricas, lo que las hace atractivas, pueden generar euforia cuando se conectan con los sentimientos y las experiencias de las personas. Históricamente las coplas significaron un ejercicio de protesta ante el poder conquistador entre las clases más populares de Nicaragua, sobre todo en León donde vivían los gobernadores cerca del pueblo indígena de Sutiaba”, refiere.

Una multitud se emociona y corea con entusiasmo la famosa letra de la compositora chilena Violeta Parra “Que Vivan los Estudiantes”. Pero, en medio de la emoción del momento, una señora se ataca en llanto al recordar a las más de cuatrocientas personas asesinadas en Nicaragua, desde el 18 de abril de 2018.

Una joven artista acompaña a las y los presentes. María Fernanda Carrero Loáisiga, de 22 años, conocida en el mundo artístico como La Mafe, se ha sumado a la lucha con su música. Le gusta la poesía y rápidamente empezó a escribir de temas políticos, sociales y ecológicos. “Tengo una canción con la Gaby Baca y Mario Ruiz, en una de las marchas y íbamos con el ukulele y en el camino íbamos escuchando lo que la gente decía, iban diciendo que se vayan, que se vayan y eran estudiantes no eran delincuentes” esas frases las íbamos metiendo en la canción. Hicimos esa canción que se llama “Que se vayan”.

                              

Es parte de la letra del rap que responde a los calificativos de tóxicos y minúsculos que hizo la vicepresidenta Rosario Murillo a quienes cuestionaron las reformas al INSS.

Gaby Baca lleva 13 años haciendo música. Asegura que la canción debe estar comprometida a la evolución y al cambio. “Que apostemos a la equidad, que nuestras canciones se vuelvan canciones justas para hombres y mujeres, que produzcamos un arte que se comprometa con el crecimiento y el mejoramiento de este país y eso implica dejar el machismo disfrazado de picardía”.

Reconoce que con la tecnología las voces que no tienen grandes estudios se pueden pronunciar y pueden aportar, en un país donde “levantas piedras y encontrás artistas”.

Durante su comparecencia en el programa Onda Local entonó junto a la joven cantante Ana Bolaños “En una tarde de lluvia”.

Con distintas voces y ritmos, diversos grupos, solistas, la música se ha vuelto una acompañante para el pueblo, que en las calles reclama un mismo objetivo.

Que se vayan, que nos dejen volver a ser nación, dice entre sus estrofas la canción “Que se vayan“, del grupo musical Los Minúsculos. Las más de diez canciones que han producido van acompañadas de imágenes de la vida cotidiana. “Los trancados”, “Masaya vencerá”, “Eran Estudiantes”, “Embrujo”, “Yo no fui”, “Los curas de mi país”, “Ya me enamoré”, “No Aceptamos” “Basta”, “Para afuera”, son infantables en marchas y plantones.

Lucy Lee, Katia Cardenal, Ceshia Ubau, Luis Pastor, Luis Enrique Mejía Godoy, Moisés Gadea, Augusto Mejía, Luis Enrique Mejía López, Clara Grün, Alex Moncada, Brian David Moreno, Milly Majuc, Bryan Enrique Sandoval, Francisco Cedeño y Ximena Leonor González, también han acompañado las voces de quienes claman justicia y democracia. 

Ya lo dijo Mónica Baltodano “Las canciones son para reafirmar nuestra historia”. Ranfan, puede estar seguro que su música y su voz vive en muchos corazones y que las canciones que no puedo escribir, otros y otras las escriben, para cambiar el pensamiento de un pueblo que quiere vivir con justicia y libertad.

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